PARROQUIA VIRGEN DEL CARMEN
PBRO. JOSÉ MANUEL IZQUIERDO GARCÍA
Tomado del face del padre Esteban Contreras Mendez
Mucho decimos de la “suspensión de las Misas”, muchas gentes han gritado, ofendido a los obispos y sacerdotes, llamándonos cobardes, ignorantes, miedosos, y demás cosas ofensivas. Llaman cobarde a la Iglesia por “suspender” la celebración de la Misa con los fieles en las iglesias y capillas, se dice que “moriremos de hambre sin Cristo”. Y en mucho tienen razón, yo como sacerdote lo digo y afirmó: SIN CRISTO ESTAMOS PERDIDOS.
PEROOO:
1). LA IGLESIA NO ESTÁ SUSPENDIENDO EL SANTO SACRICIFICIO DE LA MISA. La Iglesia pide se suspenda la CELEBRACIÓN PÚBLICA CON FIELES de la Santa Misa. Pero la misma Iglesia nos ha pedido a todos los sacerdotes, cosa que ya de por si tenemos como privilegio y obligación, de continuar CELEBRANDO LA MISA EN PRIVADO. Aunque muchos piensen que ya no se celebrará la Misa, están en un total error, porque en muchas partes del mundo muchos sacerdotes, incluso solos, continuamos celebrando el santo Sacrificio Eucarístico, haciendo presente al Señor en medio de su Iglesia.
2). Morirà de hambre de Cristo aquel que no ama a Cristo, porque quien tiene hambre busca el alimento. Busca a Cristo ahora desde el silencio de tu habitación, desde tu televisión, desde tu celular, desde tus redes sociales, desde la convivencia con tu familia. En un mundo donde toda la información viaja en segundos, porque no ocupar nuestras redes en seguir llenándonos de Cristo a la distancia, para que, cuando volvamos a recibirlo en su Cuerpo y Sangre, sepamos realmente el infinito valor de recibir a CRISTO MISMO EN LA EUCARISTÍA.
3). La fe no requiere solo gritar lo que no nos perece correcto o adecuado. La fe nos exige la humildad de corazón y la obediencia para encontrar al Señor incluso en las peores circunstancias. HUMILDAD Y OBEDIENCIA, porque esto también es fe cristiana. Y en esta Cuaresma, como en todo momento, somos llamados a eso: a hacernos como Jesús, manso y humilde de corazón, que supo decir las cosas con firmeza, pero sin faltar jamás a sus palabras en Getsemani: QUE SE HAGA TU VOLUNTAD, PADRE, NO LA MÍA.
Por eso, yo como sacerdote y amigo les invito y pido, desde la distancia donde me encuentro (viviendo la cuarentena en Italia) que no hagan oídos sordos y no tomen a la ligera esta epidemia. Y no movidos por el miedo, sino la prevención y LA CARIDAD hacia los demás, sabiendo que si yo me cuido, ayudo a que alguien también esté seguro. Y sobretodo, finalmente, QUE NUESTRA FE NO DECAIGA O DEBILITE. Ánimo hermanos y amigos. Dios se vale de tantos medios para llegar a nosotros, que jamás nos aleje de él el desánimo, el miedo ni menos la soberbia o desobediencia. Un cordial saludo. Mi bendición para ustedes y sus familias.






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