ZAQUEO
Para este domingo 3 de noviembre, la Liturgia de la Iglesia nos presenta la entrañable narración de Zaqueo en el evangelio de san Lucas, capítulo 19.
PARROQUIA: VIRGEN DEL CARMEN
REFLEXION DOMINICAL
PBRO. JOSÉ MANUEL IZQUIERDO GARCÍA.
Cárdenas, Tabasco. Es una narración que retrata vívidamente la Misericordia de Jesús de Nazareth al encontrarse con Zaqueo.
Zaqueo es un hombre muy rico, jefe de publicanos, es decir, jefe de los cobradores de impuestos; queda claro que todos los bienes que posee no le han dado la felicidad que él anda buscando, por eso “trataba de ver quién era Jesús”; “su corazón estará inquieto hasta que encuentre a Jesús”; pero en ese deseo de conocer a Jesús se le presentan obstáculos: “pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura”. Y algo que muy posiblemente no estaba en los “planes” de Zaqueo y de la gente que están ahí es la actitud de Jesús ante la cercanía del hombre bajito: inesperadamente el Señor Jesús se detiene exactamente debajo del árbol donde se ha subido Zaqueo para poder verlo cuando pase por ahí, lo mira a los ojos y pronuncia su nombre: “Zaqueo” y lo invita: “bájate pronto, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa”. El corazón de Zaqueo da un vuelco, me imagino que hasta se le subió la presión, lo totalmente impensado sucede: la posibilidad de no sólo ver a Jesús, sino de estar con Él, platicar, intimar, ser amigos.
Qué emocionante e inolvidable debe haber sido ese momento para Zaqueo pues reacciona así: “él se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento”. El evangelista no nos da más detalles de ese encuentro íntimo entre Jesús y Zaqueo, sólo nos aclara que momentos después el hombre rico anuncia su conversión al ofrecer su riqueza para los pobres y a los que ha defraudado. La narración es culminada con la sentencia de Jesús: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa…”, quiere decir a Zaqueo y todos los que viven con él.
MENSAJE:
1. Cuando nosotros buscamos al Señor, Él ya nos ha estado buscando primero.
2. Si no lo hemos buscado, de todos modos Él nos busca.
3. Él está deseoso de acercársenos para abrazarnos con su perdón y cariño.
4. Ante los obstáculos, Zaqueo no se desanima. Nosotros invoquemos la fuerza del Espíritu para buscar siempre a Cristo aunque se nos presenten muchas barreras. “el que persevere hasta el final ese se salvará” (Mc 13,13)
5. Nos llama por nuestro nombre personal porque para Él, cada ser humano es único e irrepetible. Para Él no somos “fabricados” en serie, sino “creados a imagen y semejanza de Dios” (Gen 1,26)
6. Nos ofrece su presencia, su ser, su persona, para que seamos sus grandes amigos y vivamos con Él. Esto es lo que nos da precisamente el Sacramento de la Eucaristía (misa).
7. Nuestro encuentro con el Señor Jesús nos lleva a la CONVERSIÓN, es decir, a dejarnos transformar por Él y eso lo expresaremos en nuestra nueva forma de vivir: “hombres nuevos” que aman, sirven y son como Cristo.
Que la Santísima Virgen nos ayude a todos a tener la disposición de Zaqueo y plenificarnos con la presencia de nuestro Señor en nuestras existencias.










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